Azotando a Daniela

Daniela sabe que el hecho de que la llamen a la oficina de la directora solo puede significar una cosa: una paliza. La directora le ordena a Daniela que se baje el vestido y le ata las manos al poste de los azotes para que pueda recibir su castigo. Daniela grita con cada latigazo y espera que la próxima vez que vea a la directora sea en mejores términos.