Se necesita azote

Josephine es un ejemplo perfecto de una chica mala que se ha vuelto peor. La habían azotado, azotado, azotado y azotado, pero por alguna razón su actitud y comportamiento nunca parecieron cambiar. Fue entonces cuando el director se hartó y sintió que era el momento de colocarla en la mesa de contención. Le ataron todas las extremidades para evitar que se retorciera y permitir el máximo dolor. Su trasero quedó al aire libre, esperando ser explotado por un fuerte golpe. Lo que siguió fue una serie de fuertes golpes en el trasero con un bastón de madera, dejándolo rojo y sensible.
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