Golpeando su polla

Con las piernas atadas y las manos atadas a la espalda, el esclavo C no tiene idea de lo que le espera a su pene expuesto. La diosa Sonya primero lo calienta con el látigo y el bastón. Luego, acaricia su pene rígido hasta el extremo, alternando entre bofetadas y caricias hasta que se pierde y estalla.
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