boca abierta; tetas atadas

Qué posiciones tan poco naturales. Haría que su madre se sintiera orgullosa. No recibe el respeto que se merece para ver la cara de su castigador. Su máscara oculta esos detalles de su vista mientras le abre la boca y le palpa las tetas a voluntad. Bonitas tetas, por cierto. La baba de su boca abierta le cae por la barbilla mientras espera su siguiente movimiento. Sus manos alcanzan la pinza y la retiran. Traga saliva y se seca la barbilla mientras él sigue con sus asuntos sin apenas darse cuenta. Él arreglará las cosas enseguida. La hace gritar mientras continúa con sus deliberaciones. Tantas pausas. Tanto tiempo para la anticipación antes de que sus tetas estén fuertemente atadas y nos sobresalgan, rojas e hinchadas. Finalmente, él le quita las ataduras y ella gime de alivio cuando sus tetas vuelven a su color natural. Pero no ha terminado de ninguna manera.
Categorías: