Atado, atado y sometido a castigo

Cuando un ser sin rostro te captura en el bosque, no hay mucho que puedas hacer una vez que aprendes que escapar no es una opción. Esta perra rubia renuncia a la lucha una vez que la atan a un árbol. Con una cuerda apretada alrededor de una pierna y sus muñecas, la silencian con cinta adhesiva y la obligan a soportar innumerables golpes mientras le azotan las tetas y el coño. ¡Ese coño suyo se pone de un tono rojo que nunca has visto antes! Los brutales azotes que recibe le dejarán la idea de que tal vez si hubiera sido una buena chica, no la habrían colgado en el bosque.