Mi hermana es mi deseo sexual

Mia Rose es joven y lo suficientemente bonita como para conseguir todo lo que quiera. Estaba realmente malcriada en lo que se refiere a hombres, lo que hacía que fuera muy frustrante que su nuevo hermanastro ni siquiera la notara. Su indiferencia hizo que su deseo de follar con él fuera aún mayor. Mia decidió que finalmente iba a tener lo que quería. Cuando su hermano llega a casa, ve a Mia cocinando solo con sus bragas y un delantal. Ella sabe que él está allí y después de dejarlo mirar durante unos minutos le dice que deje de espiar y salga. Su polla está dura en sus pantalones y Mia sabe que finalmente tiene su atención. Le muestra sus tetas y le pide probar su polla. Es incluso mejor de lo que esperaba y Mia está a punto de correrse cuando son interrumpidos por el sonido de su madre llegando a casa. Tienen que parar, pero Mia no puede esperar para tener una segunda oportunidad con la gran polla de su hermano. Al día siguiente, Mia se cuela en un armario donde su madre tiene algo de dinero escondido. Su hermano la ve y Mia le ofrece dejarle poner su polla entre sus tetas si promete no decírselo. Al ver que su polla se pone dura de nuevo, no le importa que la atrapen. Mia lo quiere en su boca y comienza a chuparle la polla. Ambos están tan excitados por la noche anterior que no pasa mucho tiempo antes de que él se retire y se corra por todo su cuerpo. Mia sonríe, sabiendo que siempre consigue lo que quiere, incluso si es la polla de su hermano.