Tomando una ducha con Kate Rich

Las fantasías prohibidas no son nada nuevo para la joven y guapa Kate Rich. Desde que su madre se casó con su nuevo y apuesto padrastro, no podía dejar de pensar en él. Su forma favorita de empezar el día era en la ducha con el agua caliente pulsando sobre su cuerpo y pensando en follarlo en la cama que comparte con su madre. Una mañana, mientras se prepara para la ducha, su padre entra buscando una toalla. Kate lo pilla mirándola y sabe que es un momento tan bueno como cualquier otro para ver si comparte sus sentimientos por ella o al menos sus fantasías. Kate deja caer la toalla al suelo y mira fijamente a su padre. Él no puede apartar los ojos de su apretado cuerpo de diecinueve años. Al ver que no se va y ver su polla dura a través de sus pantalones, Kate se siente abrumada por el deseo. Con su padre mirando, Kate entra en la ducha y deja que sus pensamientos vaguen hacia sus manos sobre su joven cuerpo, su lengua sobre sus pezones. Al verlo sacar su polla de sus pantalones, Kate dirige el chorro más abajo y siente que acaricia su coño y su clítoris palpitante. Perdida en su orgasmo, Kate no oye gemir a papá ni lo despide. De pie, sola en el baño, divisa un lugar en el suelo donde ha dejado su semen. Pensar en él corriéndose mientras la mira la pone cachonda de nuevo y solo tiene que meterse los dedos una vez más. La próxima vez no lo dejará escapar sin probar esa gran y deliciosa polla.