La azafata y la criada, parte 1

Había conseguido un nuevo trabajo como azafata en la aerolínea rusa Aeroflop y acababa de llegar de un vuelo nocturno desde Moscú. Me habían reservado una habitación en un bonito hotel, pero cuando quise ducharme no había ni una maldita toalla, así que llamé a la criada, me trajo las toallas y me preguntó qué más necesitaba. Ahora sí que había una oferta que no podía rechazar, así que le pedí que me masajeara los pies. Speedybee xxx