De la sala de estar al dormitorio

Todo empezó en la sala de estar. Me acosté en el sofá y descansé. Poco a poco, mis pensamientos se dirigieron hacia el sexo... Me di cuenta de que no había bragas en un abrir y cerrar de ojos y mi coño estaba libre... Y luego comencé a imaginar lo agradable que sería acariciar un coño ya mojado con un gran vibrador... O tal vez todo sucedió