Yo y mi jefe

Lo sabía, llegaría a casa y mi inepto jefe me llamaría por algún asunto de la oficina. Ya le he dicho que después de mi jornada laboral debe olvidarse de mí. Pero como él no entiende palabras con palabras, tuve que ser más explícita y mostrarle lo que hago en casa. Su reacción no fue la que esperaba, al ver mi cuerpo desnudo ahora me llama con más frecuencia.
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