La cita 2 - Mary Lin

La deslumbrante Mary Lin, una rubia de ojos azules, curvilínea y despampanante, participa en un proyecto de investigación. Observamos la acción en tiempo real intercalada con imágenes grabadas. Mientras habla con un científico anónimo con bata, lleva solo una camisa blanca, bragas blancas de algodón a juego y gafas negras de estilo nerd. La mujer la examina, tocándole la barbilla y manipulando su cabeza con suavidad pero con fuerza. Pronto, Mary se quita las gafas y la blusa, abriendo los broches para revelar sus pechos firmes y voluminosos, y sus pezones erectos. Se sienta con su ajustada ropa interior blanca, acariciándose mientras el científico la dirige y toma notas en un portapapeles. Una mano acaricia sus pechos mientras la otra se desliza dentro de sus bragas; luego se las quita para exponer su suave y recién depilada vulva. El científico, concentrado en el experimento, continúa dándole instrucciones y, aunque parece haber cierta discusión, Mary no se resiste. Se pega parches adhesivos conectados a cables en el cuerpo, y el investigador presiona botones en una consola, enviando pulsos de electricidad a través de sus músculos, provocándoles espasmos. Respirando profundamente, con los ojos cerrados y la cabeza echada hacia atrás, Mary se acaricia la entrepierna con los dedos, mientras su pecho sube y baja a medida que las sensaciones que la recorren se vuelven cada vez más intensas. Haciendo alarde de su impresionante cuerpo, Mary se arrodilla en su silla, mostrando su trasero redondeado, y se lleva la mano hacia atrás entre los muslos, dos dedos girando entre sus labios carnosos mientras gime fuerte y rítmicamente. Su mano libre masajea y aprieta una nalga, y unas imágenes granuladas capturan su autoplacer, iluminadas por una lámpara de mesa enfocada por el científico. Se sienta de nuevo en su silla, despatarrada, con los muslos separados, las rodillas dobladas y sus hermosos pies descalzos apoyados en la mesa baja de cristal frente a ella, y se excita hasta el frenesí, con la mano desenfocada y los dientes apretados, mientras se dirige al orgasmo. Mientras tanto, el investigador registra fríamente los detalles del experimento. Por fin, Mary se corre, gritando cada vez más fuerte, con los muslos temblorosos y las caderas contoneándose. Recostada, parece ajena a la presencia de la otra mujer. Ahora, todo se reduce a su propia felicidad...
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